Firmar un contrato de trabajo es uno de los momentos más importantes en la vida laboral de cualquier persona. No solo marca el inicio de una relación profesional, sino que también define tus derechos, tus obligaciones y tu nivel de estabilidad económica.
En España existen varios tipos de contratos laborales, cada uno con sus propias características, duración, ventajas y limitaciones. Conocerlos te ayudará a entender qué estás firmando y a elegir el que mejor se adapta a tu situación profesional.
En este artículo repasamos los principales tipos de contrato vigentes en 2025, sus diferencias legales y en qué casos conviene optar por uno u otro.
1. Contrato indefinido: la opción más estable
El contrato indefinido es el modelo de relación laboral por excelencia. No tiene fecha de finalización y ofrece al trabajador mayor estabilidad y protección legal.
– Características principales:
- Duración sin límite temporal.
- Puede ser a jornada completa o parcial.
- Debe formalizarse por escrito si así lo exige la ley o si es a tiempo parcial.
- En caso de despido, el trabajador tiene derecho a indemnización según el tipo de despido y los años trabajados.
– Ventajas:
- Seguridad en el empleo.
- Mayor acceso a prestaciones y créditos.
- Derecho a indemnización por despido improcedente (33 días por año trabajado).
– Cuándo conviene:
Si ya tienes experiencia en el sector y buscas estabilidad laboral a largo plazo, este contrato es ideal. También es recomendable si desempeñas funciones permanentes dentro de la empresa.
2. Contrato temporal: útil, pero con límites
El contrato temporal tiene una duración limitada, pensada para cubrir necesidades concretas de la empresa.
Tras la reforma laboral de 2022, este tipo de contrato se ha restringido considerablemente, y solo puede utilizarse en dos supuestos principales:
a) Contrato por circunstancias de la producción
Se utiliza cuando la empresa necesita refuerzos por picos de trabajo, como campañas de rebajas o proyectos temporales.
- Duración máxima: 6 meses, ampliable a 12 por convenio colectivo.
- Debe justificarse claramente la causa en el contrato.
b) Contrato de sustitución
Se utiliza para reemplazar temporalmente a un trabajador con derecho a reserva de puesto (por ejemplo, baja por maternidad o enfermedad).
- Dura lo que dure la ausencia del trabajador sustituido.
– Cuándo conviene:
Si buscas experiencia o un primer acceso al mercado laboral, este contrato puede ser una buena oportunidad.
Eso sí, si encadenas contratos temporales sin justificación, podrías reclamar que tu relación laboral sea indefinida por fraude de ley.
3. Contrato fijo discontinuo: el más usado en actividades estacionales
Este tipo de contrato está diseñado para trabajos que se repiten cada cierto tiempo, pero no se realizan durante todo el año.
Es muy común en sectores como hostelería, educación o agricultura.
– Características:
- El trabajador mantiene un vínculo indefinido con la empresa, aunque solo trabaje en ciertas épocas.
- Entre campañas, la relación laboral queda suspendida, pero el empleado conserva su antigüedad.
- La empresa debe llamar al trabajador cada vez que se reanude la actividad.
– Cuándo conviene:
Si trabajas en sectores de temporada o con alta rotación cíclica, es una buena opción, ya que ofrece más estabilidad que un contrato temporal.
4. Contrato formativo: aprender trabajando
El contrato formativo está pensado para jóvenes que buscan combinar formación con experiencia laboral.
Tras la última reforma, se divide en dos modalidades:
a) Contrato de formación en alternancia
- Destinado a personas menores de 30 años sin la cualificación profesional necesaria.
- Combina trabajo y estudios.
- Duración: entre 3 meses y 2 años.
- La jornada laboral no puede superar el 65 % del tiempo máximo durante el primer año.
b) Contrato para la obtención de la práctica profesional
- Para titulados universitarios o de FP que hayan terminado sus estudios en los últimos 3 años.
- Duración: de 6 meses a 1 año.
- La remuneración no puede ser inferior al 60 % del salario fijado para el puesto equivalente.
– Cuándo conviene:
Ideal si estás empezando tu carrera profesional y necesitas experiencia laboral acreditada.
Además, las empresas tienen bonificaciones en cotizaciones, lo que incentiva su uso.
5. Contrato a tiempo parcial: flexibilidad para ambas partes
El contrato a tiempo parcial permite trabajar menos horas que la jornada completa, manteniendo todos los derechos laborales proporcionales.
Características:
- Debe especificar claramente el número de horas y su distribución.
- Las horas complementarias solo se pueden hacer si lo autoriza el trabajador y están pactadas por escrito.
- Cotizas y generas derechos (paro, vacaciones, antigüedad) en proporción a las horas trabajadas.
Cuándo conviene:
Perfecto para quienes buscan conciliar vida laboral y personal, estudiantes o personas que desean trabajar en varios empleos.
También es útil para empresas que no requieren disponibilidad completa de sus empleados.
6. Contrato para personas con discapacidad
Este contrato busca fomentar la inclusión laboral de personas con un grado de discapacidad igual o superior al 33 %.
– Ventajas:
- Bonificaciones a la empresa en las cotizaciones sociales.
- Adaptación del puesto de trabajo.
- Estabilidad laboral para el trabajador.
Puede ser temporal o indefinido, dependiendo de las necesidades de la empresa.
– Cuándo conviene:
Si tienes una discapacidad reconocida, este contrato te ofrece ventajas adicionales y acceso a programas de inserción laboral.
7. Contratos bonificados y ayudas a la contratación
Además de las modalidades anteriores, existen contratos con incentivos fiscales o bonificaciones dirigidos a ciertos colectivos:
- Mayores de 45 años desempleados.
- Mujeres víctimas de violencia de género.
- Parados de larga duración.
- Jóvenes inscritos en Garantía Juvenil.
Estas bonificaciones pueden aplicarse tanto a contratos indefinidos como formativos.
8. Cómo saber qué contrato te conviene
Elegir el tipo de contrato adecuado depende de tus objetivos profesionales y de tu situación personal:
| Situación | Contrato recomendado | Ventajas principales |
|---|---|---|
| Buscas estabilidad laboral | Indefinido | Seguridad y derechos consolidados |
| Eres joven o sin experiencia | Formativo | Formación y acceso al mercado laboral |
| Trabajas en temporada | Fijo discontinuo | Mismo empleo cada año |
| Necesitas flexibilidad | Tiempo parcial | Conciliación y compatibilidad |
| Proyecto temporal o sustitución | Temporal (justificado) | Experiencia puntual y práctica |
| Tienes discapacidad reconocida | Contrato específico | Protección e incentivos |
9. Claves legales antes de firmar
Antes de firmar cualquier contrato, revisa siempre:
- Que figuren tus datos personales y categoría profesional.
- Que se indique la jornada, salario y duración.
- Que la causa del contrato esté correctamente detallada (en los temporales).
- Que esté registrado en el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal).
Consejo legal: guarda siempre una copia firmada y revisa con un abogado laboralista si detectas cláusulas dudosas o abusivas.
Conclusión: el contrato como garantía de tus derechos
Tu contrato laboral no es solo un papel: es la base legal que regula tu vida profesional.
Conocer los tipos de contratos y sus implicaciones te permite tomar decisiones más informadas, proteger tus derechos y planificar tu futuro laboral con mayor seguridad.
Tanto si eres trabajador como empleador, entender la legislación laboral es la mejor forma de evitar conflictos, sanciones y sorpresas.
Y si tienes dudas, contar con el asesoramiento de un abogado laboral especializado es siempre la mejor inversión para tu tranquilidad.