Cuando contratamos un seguro —ya sea de hogar, coche, salud o responsabilidad civil— confiamos en que la póliza nos protegerá en caso de imprevisto. Sin embargo, muchas veces los asegurados se enfrentan a cláusulas confusas, limitativas o directamente abusivas que reducen drásticamente sus derechos o permiten a la compañía eludir responsabilidades.
El problema es que la mayoría de las personas no leen la letra pequeña o no entienden el alcance legal de cada cláusula. Y cuando ocurre un siniestro, descubren que la aseguradora se niega a indemnizar, alegando una exclusión o condición poco clara.
En este artículo te explicamos qué son las cláusulas abusivas en los contratos de seguros, cómo identificarlas, qué dice la ley al respecto y cómo reclamar si tu aseguradora se niega a cumplir con lo pactado.
1. Qué son las cláusulas abusivas en los seguros
Una cláusula abusiva es toda disposición contractual que limita los derechos del consumidor de forma desproporcionada o que crea un desequilibrio entre las partes, en perjuicio del asegurado.
En materia de seguros, estas cláusulas suelen aparecer camufladas entre condiciones generales y particulares, redactadas en lenguaje técnico o ambiguo, lo que dificulta al cliente entender qué está aceptando realmente.
Según el artículo 82 del Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, se considera abusiva toda cláusula “no negociada individualmente” que cause un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes en perjuicio del consumidor.
Además, el artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro (Ley 50/1980) establece que las condiciones generales deben redactarse de forma clara y precisa, y que las cláusulas limitativas de los derechos del asegurado deben estar destacadas y ser expresamente aceptadas por escrito.
Si no cumplen estas condiciones, se consideran nulas y no producen efecto.
2. Tipos de cláusulas problemáticas: limitativas, delimitadoras y abusivas
Para entender cuándo una cláusula es abusiva, es importante distinguir tres categorías:
a) Cláusulas delimitadoras
Definen el objeto y alcance del seguro: qué riesgos se cubren, en qué circunstancias y durante cuánto tiempo.
Por ejemplo: “El seguro cubre los daños por incendio en la vivienda durante el periodo de vigencia de la póliza”.
Son legales, siempre que estén redactadas con claridad.
b) Cláusulas limitativas
Restringen los derechos del asegurado o amplían las obligaciones.
Por ejemplo: “No se cubrirán los daños por fugas de agua si el siniestro ocurre en una segunda residencia desocupada más de 60 días”.
Son válidas solo si están destacadas y firmadas expresamente por el asegurado.
c) Cláusulas abusivas
Son aquellas que anulan derechos esenciales del consumidor, permiten interpretaciones unilaterales por parte de la aseguradora o restringen indebidamente el cumplimiento del contrato.
Por ejemplo:
- La compañía puede resolver el contrato unilateralmente sin causa justificada.
- Se excluyen daños por causas imprevisibles o inevitables (como fenómenos meteorológicos extremos).
- Se exige al asegurado notificar un siniestro en menos de 24 horas.
Estas cláusulas son nulas de pleno derecho.
3. Ejemplos reales de cláusulas abusivas en seguros
Las prácticas abusivas pueden encontrarse en cualquier tipo de póliza. Aquí tienes algunos ejemplos frecuentes:
– Seguro de hogar
- Excluir los daños por agua si la vivienda ha estado vacía más de 15 días.
- No cubrir robos si no hay “señales visibles de violencia” en las cerraduras, aunque el ladrón haya entrado con una copia de llave.
- Obligar a contratar servicios adicionales para mantener la cobertura.
– Seguro de coche
- Imponer la reparación del vehículo únicamente en talleres concertados.
- Exigir al conductor comunicar el siniestro en plazos irrazonables (por ejemplo, menos de 24 horas).
- Negarse a cubrir daños personales por “conducción negligente”, sin que esté claramente definida.
– Seguro de salud
- Excluir enfermedades preexistentes no declaradas, aunque no se hubieran diagnosticado al contratar.
- Rescindir el contrato tras un siniestro grave sin justificarlo.
- Limitar arbitrariamente el número de visitas médicas cubiertas.
– Seguros profesionales
- Excluir reclamaciones derivadas de errores leves o de interpretación.
- Obligar al asegurado a asumir una franquicia desproporcionada.
4. Cómo detectar una cláusula abusiva antes de firmar
Detectar una cláusula abusiva requiere leer con atención la póliza y fijarse en ciertos detalles:
- Lenguaje confuso o técnico: si la cláusula es difícil de entender o contiene términos ambiguos, desconfía.
- Falta de información destacada: las cláusulas limitativas deben estar resaltadas (negrita, subrayado, mayúsculas) y aceptadas expresamente.
- Desequilibrio evidente: si la cláusula da poder unilateral a la aseguradora (por ejemplo, modificar el contrato sin tu consentimiento).
- Condiciones imposibles de cumplir: plazos de comunicación excesivamente cortos o requisitos administrativos poco realistas.
- Exclusiones excesivas: cuando las limitaciones vacían de contenido la cobertura principal.
· Consejo: pide siempre una copia del contrato completo antes de firmar y revisa las condiciones generales y particulares. Si algo no está claro, solicita asesoramiento legal.
5. Qué dice la ley sobre las cláusulas abusivas
La Ley de Contrato de Seguro (LCS) y la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (LGDCU) protegen a los asegurados frente a abusos.
- Art. 3 LCS: exige que las condiciones sean claras y las limitativas se destaquen y acepten expresamente.
- Art. 82 y ss. LGDCU: declara nulas las cláusulas abusivas y prohíbe su aplicación.
- Jurisprudencia del Tribunal Supremo: ha confirmado que si una cláusula limitativa no está debidamente destacada o explicada, se considera no puesta (por ejemplo, STS 241/2013, de 9 de mayo).
Esto significa que, ante una disputa, el juez puede anular la cláusula y obligar a la aseguradora a cumplir con la cobertura original.

6. Cómo reclamar una cláusula abusiva o un rechazo de cobertura
Si sospechas que tu seguro contiene cláusulas abusivas o te han denegado una indemnización injustamente, sigue estos pasos:
– Reúne documentación
Copia íntegra de la póliza, condiciones generales y particulares, recibos, comunicaciones con la aseguradora y cualquier documento relacionado con el siniestro.
– Reclamación al servicio de atención al cliente
Todas las aseguradoras deben tener un Servicio de Atención al Cliente o Defensor del Asegurado.
Presenta una reclamación por escrito (correo certificado o burofax).
Tienen dos meses para responder.
– Recurso ante la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP)
Si la aseguradora no responde o no resuelve favorablemente, puedes acudir a la DGSFP.
El trámite es gratuito y puede hacerse telemáticamente.
– Vía judicial
Si no se soluciona, puedes demandar a la aseguradora ante los juzgados civiles.
Un abogado especializado en derecho de seguros puede ayudarte a impugnar las cláusulas abusivas y reclamar la indemnización que te corresponde.
7. Consejos para evitar abusos en el futuro
- Compara varias pólizas antes de contratar y no te quedes solo con el precio.
- Lee todas las condiciones, especialmente las limitativas.
- Pregunta por escrito cualquier duda o exclusión antes de firmar.
- Guarda copia del contrato y comunicaciones con la aseguradora.
- Revisa tu póliza cada año, ya que algunas compañías modifican coberturas al renovarla.
8. Conclusión: la letra pequeña también tiene derechos
Las cláusulas abusivas en los seguros no son una excepción, sino una realidad más común de lo que parece. La buena noticia es que la ley protege al consumidor y te permite impugnar cualquier disposición que limite tus derechos injustamente.
Antes de firmar, infórmate. Y si ya tienes un contrato y detectas una posible irregularidad, no te resignes: puedes reclamar, denunciar y exigir que se respeten tus derechos como asegurado.
Porque un buen seguro no solo debe darte tranquilidad frente a los imprevistos, sino también garantía de justicia frente a los abusos.