Contratar un seguro debería aportarte tranquilidad. Pagas tus primas con la confianza de que, si ocurre un imprevisto —un accidente, un robo, un incendio o una avería—, la compañía responderá.
Pero a veces sucede lo contrario: la aseguradora rechaza el siniestro alegando exclusiones, falta de cobertura o incumplimiento de condiciones.
¿Qué puedes hacer en esos casos? ¿Realmente estás indefenso?
En absoluto. La ley ofrece herramientas eficaces para reclamar y lograr que te indemnicen si la compañía actúa injustamente.
En este artículo te explicamos por qué pueden denegar un siniestro, qué pasos legales seguir y cómo reclamar con éxito tu indemnización.
1. Entiende por qué tu aseguradora puede rechazar el siniestro
Antes de iniciar una reclamación, lo primero es analizar la causa exacta del rechazo. En España, los seguros se rigen por la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, que permite a las compañías negar la cobertura solo en determinados supuestos.
Las razones más comunes son:
a) Exclusión expresamente prevista en la póliza
Las pólizas suelen incluir cláusulas de exclusión, es decir, situaciones que no cubre el seguro (por ejemplo, daños por negligencia grave, fenómenos meteorológicos extremos, actos intencionados, etc.).
Revisa siempre si la exclusión figura por escrito, en negrita o destacada, y si fue aceptada expresamente por ti (art. 3 de la Ley de Contrato de Seguro).
Si la aseguradora no puede demostrar que te informó claramente, la exclusión puede considerarse nula.
b) Falta de pago de la prima
Si no abonaste una prima dentro del plazo, la aseguradora puede suspender la cobertura, pero solo si se cumplen los plazos del artículo 15 de la ley.
No pueden negarte la indemnización por un simple retraso mínimo o si la compañía siguió cobrando primas posteriormente.
c) Declaración inexacta del riesgo
Si al contratar el seguro omitiste o falseaste información relevante (por ejemplo, no indicar que guardas el coche en la calle), la aseguradora puede negarse a pagar.
Pero debe demostrar que esa omisión fue intencionada o determinante para aceptar el riesgo.
d) Incumplimiento de obligaciones tras el siniestro
Algunas compañías alegan que el asegurado no notificó el siniestro a tiempo o no aportó documentos suficientes.
Sin embargo, el plazo legal para comunicarlo es de 7 días (art. 16), y si lo hiciste razonablemente pronto, no pueden rechazarlo arbitrariamente.

2. Solicita una justificación por escrito del rechazo
El primer paso práctico es pedir a la aseguradora una explicación formal y detallada del motivo del rechazo.
– Exige que te lo entreguen por escrito, indicando la cláusula concreta en la que se basan y la fecha exacta de comunicación.
– Conserva todas las comunicaciones: correos, cartas, grabaciones de atención al cliente, informes periciales, etc.
Este documento será esencial si más adelante decides reclamar ante el Servicio de Atención al Cliente, el Defensor del Asegurado o incluso ante los tribunales.
3. Revisa tu póliza con ayuda profesional
Una vez recibida la justificación, toca analizar si la negativa está realmente amparada por el contrato y la ley.
Aquí es clave leer detenidamente la póliza:
- Condiciones generales
- Condiciones particulares
- Suplementos o anexos
- Cláusulas limitativas o delimitadoras del riesgo
· Consejo: muchas denegaciones se basan en cláusulas mal redactadas o no destacadas en el texto, lo que las hace nulas de pleno derecho según el art. 3 de la Ley de Contrato de Seguro.
Por eso es recomendable contar con un abogado especializado en derecho de seguros, que sabrá identificar las irregularidades y preparar una reclamación sólida.
4. Presenta una reclamación interna ante la compañía
El siguiente paso es acudir al Servicio de Atención al Cliente (SAC) de la aseguradora.
· Plazo: la empresa tiene dos meses para responderte por escrito.
La reclamación debe incluir:
- Tus datos personales y número de póliza.
- Descripción del siniestro y motivo del desacuerdo.
- Copias de la póliza, facturas, informes periciales o fotografías.
- Solicitud expresa de revisión de la negativa y pago de la indemnización.
Es importante hacerlo por un medio que deje constancia (correo certificado, burofax o formulario oficial del SAC).
Si no te contestan en dos meses o rechazan tu reclamación, podrás acudir al siguiente nivel.
5. Acude al Defensor del Asegurado o al Banco de España (si aplica)
Algunas compañías disponen de un Defensor del Asegurado independiente, que revisa los casos de forma imparcial.
Puedes dirigirte a él si lo contempla tu póliza o la web de la entidad.
En el caso de seguros vinculados a entidades financieras (por ejemplo, seguros de vida asociados a hipotecas), también puedes acudir al Departamento de Conducta de Mercado del Banco de España.
6. Reclama ante la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP)
Si la aseguradora o el Defensor no resuelven favorablemente, el siguiente paso es presentar una queja ante la DGSFP, organismo dependiente del Ministerio de Economía.
📬 Puedes hacerlo online o por correo postal, adjuntando toda la documentación del caso.
🕒 La DGSFP tiene un plazo de 4 meses para emitir una resolución.
Aunque su dictamen no es vinculante, muchas aseguradoras rectifican al recibir una resolución desfavorable, ya que puede afectar a su reputación y provocar sanciones.
7. Vía judicial: demanda civil contra la aseguradora
Si ninguna de las vías anteriores funciona, puedes acudir a los tribunales.
Dependiendo del importe reclamado:
- Hasta 2.000 euros, puedes presentar una demanda en juicio verbal sin abogado ni procurador.
- A partir de esa cantidad, necesitarás representación legal.
El plazo general para reclamar judicialmente una indemnización es de 2 años desde la fecha del siniestro (art. 23 de la Ley del Contrato de Seguro).
Un abogado especializado puede ayudarte a demostrar la cobertura, la mala fe de la aseguradora o la nulidad de las cláusulas restrictivas, aumentando las posibilidades de éxito.

8. Consejos para aumentar tus posibilidades de éxito
– Documenta todo desde el primer momento. Guarda facturas, fotos, partes de siniestro, correos y llamadas.
– Evita declaraciones ambiguas. Comunica el siniestro por escrito y de forma objetiva, sin admitir culpas ni negligencia.
– Solicita tu propio informe pericial. Si no estás de acuerdo con el perito de la aseguradora, puedes contratar uno independiente.
– Verifica que las cláusulas restrictivas están destacadas. Si no lo están, son impugnables.
– Consulta a un abogado cuanto antes. Un asesor especializado puede detectar errores formales en la negativa que te darán ventaja en la reclamación.
9. Casos típicos de reclamaciones exitosas
- Negativa por “negligencia del asegurado”: si no hay prueba clara de culpa grave, la compañía debe pagar.
- Daños por fenómenos naturales: si la causa fue una tormenta o lluvia excepcional, puede intervenir el Consorcio de Compensación de Seguros.
- Cláusulas de exclusión genéricas: si no están claras o no se firmaron expresamente, se consideran nulas.
- Siniestros comunicados fuera de plazo: si el retraso fue razonable y no afectó a la investigación, no pueden denegar el pago.
10. Conclusión: tus derechos como asegurado están protegidos por ley
Cuando una aseguradora rechaza un siniestro, muchos clientes se resignan pensando que “no hay nada que hacer”.
Pero la realidad es distinta: la Ley de Contrato de Seguro y la normativa de consumo protegen al asegurado frente a abusos o negativas injustificadas.
Si actúas con rapidez, recopilas pruebas y reclamas correctamente, tienes altas probabilidades de ganar.
Y recuerda: la mayoría de compañías prefieren llegar a un acuerdo antes de enfrentarse a un procedimiento judicial.
Por eso, si tu aseguradora se niega a cubrir un siniestro sin razón justificada, no te quedes de brazos cruzados.
Con el asesoramiento adecuado, puedes defender tus derechos, reclamar tu indemnización y hacer valer el contrato que firmaste.